CARACTERÍSTICAS GENERALES
DICCIONARIO DE USO DEL ESPAÑOL
MARÍA MOLINER
UN PROYECTO QUE DURA TODA LA  VIDA
UN CLÁSICO RENOVADO
PEDIDO
DESCARGAS
 DICCIONARIO DE USO DEL ESPAÑOL

Para entender la dimensión de la tarea llevada a cabo por la Editorial Gredos tanto en la segunda edición (1998) como en la tercera (2007) es necesario volver la vista atrás y analizar el Diccionario de uso del español de María Moliner desde lo que ha sido hasta lo que es hoy.

María Moliner publicó en 1966 y 1967 (un volumen cada año) el trabajo de toda una vida, llevado a cabo de forma artesanal, por supuesto sin los medios técnicos a los que hoy estamos tan acostumbrados. Se trataba de un diccionario innovador especialmente diseñado para las personas que trabajan con la lengua: periodistas, traductores, escritores, estudiantes y extranjeros con cierto conocimiento de nuestro idioma.

Su diccionario se diferenciaba del de la Real Academia Española en muchos aspectos. No dictaba normas de uso de la lengua, no era un diccionario normativo, sino que recogía el uso real que hacemos del idioma. En su Diccionario de uso del español, además de las definiciones, doña María explicaba, incluso con ejemplos, cómo se utilizan las preposiciones, los verbos, qué adjetivos se aplican a un sustantivo, cómo se combinan éstos y en qué contextos y situaciones se usa cada palabra o frase. Por ejemplo, en la entrada "ensalada" nos indica que se puede "aderezar, aliñar, arreglar o componer".

Y tuvo muy en cuenta a los profesionales de la lengua, periodistas, escritores o traductores que tuviesen necesidad de ir "de la idea a la palabra", o sea, encontrar la palabra o frase apropiada para expresar correctamente una idea. Por eso incluyó en su diccionario sinónimos, palabras y frases afines y relacionadas ("catálogos").

María Moliner rompió con la tradición de definir los términos a partir de sinónimos, y de frases oscuras y estereotipadas del tipo de: "dícese de...". Ella marcó su propio estilo basándose en explicaciones claras y directas, con un vocabulario sencillo y próximo al lector.

No se olvidó de incluir en su obra los préstamos de otras lenguas que usamos tan asiduamente, aunque en aquella época no hubieran sido admitidos por la Real Academia, como por ejemplo "emergencia", "control" o "test". En este aspecto, como en otros muchos, doña María fue una auténtica pionera.

María Moliner, siempre guiada por un espíritu innovador, introdujo una nueva ordenación alfabética al considerar las letras dobles (CH y LL) como simples (C seguida de H, L seguida de L), decisión que la RAE no adoptó hasta 1994, y que es hoy el sistema más empleado internacionalmente.